La comunidad académica vivió un ejercicio práctico único que fortaleció el aprendizaje, impulsó el compromiso ambiental y destacó la importancia estratégica del río Magdalena para el desarrollo regional.

La UniPiloto SAM desarrolló un taller navegable por el río Magdalena con una participación notable. El objetivo fue presentar los resultados del ejercicio académico y mostrar las experiencias vividas durante esta innovadora jornada. La actividad se convirtió en un espacio de formación práctica que rompió con los métodos tradicionales, fortaleció el aprendizaje y demostró el potencial pedagógico del entorno natural de la región.
Un ejercicio práctico fuera del aula
En esta experiencia participaron más de 40 asistentes, entre estudiantes, docentes y egresados de la UniPiloto, así como representantes de entidades de servicios públicos de Girardot, Ricaurte y Flandes. Las empresas que nos acompañaron fueron Espuflan E.S.P., Alcari S.A.S. E.S.P., Acuagyr S.A. E.S.P., Aqualia Flandes S.A.S. E.S.P. y Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR. Todos ellos fueron protagonistas de un recorrido formativo que permitió comprender, de primera mano, las dinámicas del río Magdalena. Además, recibieron capacitación sobre sus bondades ambientales y su relevancia para la sostenibilidad del territorio. La metodología práctica favoreció la interacción directa con el ecosistema y generó un ambiente de aprendizaje activo y colaborativo.


Por otra parte, los participantes exploraron la importancia del río para el desarrollo civil, social y ambiental de la región. Los expertos guiaron el taller con explicaciones claras y demostraciones en campo. También compartieron datos clave sobre la cuenca, su biodiversidad y su papel fundamental en el futuro sostenible. Así, cada ejercicio buscó fortalecer el sentido de pertenencia y motivar a los asistentes a asumir un rol activo en la protección del recurso hídrico.
Impacto para la región y la comunidad universitaria
Este taller reafirmó el compromiso de la UniPiloto SAM con el desarrollo sostenible. Además, demostró la importancia de integrar metodologías experienciales en la formación académica. La actividad permitió conectar la teoría con la realidad del territorio y evidenció la necesidad de impulsar prácticas educativas alineadas con las dinámicas locales. También fortaleció los vínculos entre la universidad y los actores regionales que trabajan por la sostenibilidad del río Magdalena.


Finalmente, la jornada dejó aprendizajes valiosos para todos los participantes. También generó una reflexión colectiva sobre la responsabilidad que tienen las comunidades frente a la preservación del principal afluente del país. Esta experiencia marca un avance significativo para la universidad, que continúa liderando iniciativas que inspiran, transforman y aportan al progreso ambiental y social de la región.








